Origen e historia
La natación es una disciplina muy antigua, ya que el hombre prehistórico debía nadar para cruzar ríos y lagos. La mitología griega ofrece abundantes referencias sobre la natación. La más famosa es sin duda alguna el relato de Leandro, que cada noche cruzaba nadando el Helesponto (en la actualidad, el estrecho de Dardanelos) para reunirse con su amada, Hero, que encendía todas las noches una hoguera para guiarle.
En los primeros años del siglo XIX comenzó a difundirse la natación como deporte. De aquellos años data la "National Swimming Society" de Gran Bretaña (fundada en 1837), así como las primeras competiciones. En aquella época la mayoría de los nadadores nadaba a braza o con un estilo muy similar.
Durante los años de 1870, J. Arthur Trudgeon, entrenador del equipo británico, se trasladó a América del Sur, donde pudo observar cómo los indígenas nadaban con un estilo especial: los brazos se desplazaban por encima de la cabeza de modo alterno. Introdujo esta técnica en Inglaterra (el famoso estilo Sullivan), una variante del crol acompañada de brazadas en forma de tijera.
A finales de 1880, otro inglés, Frederick Cavill, vio a los indígenas nadar a crol con un bateo de pies, en el transcurso de un viaje por los Mares del Sur. Cavill se instaló en Australia, donde enseñó esta modalidad, que acabaría por convertirse en el conocido crol australiano.
"El deseo de sobrevivir era más fuerte que el de ganar". Éstas fueron las palabras pronunciadas por Alfred Hajos, después de su victoria en 1200m libre durante los primeros Juegos Olímpicos de la era modera en Atenas (1896). Fue el primero en alcanzar la costa desde la embarcación anclada mar adentro.
Las primeras ediciones de los Juegos dispusieron de numerosos emplazamientos: desde la bahía de Zea en 1896, a la piscina de 100m excavada en la parte central de las pistas de atletismo en 1908, a las aguas del río Sena en 1900. Las pruebas también presentaron una amplia variedad: 100m para los marineros griegos en 1896, carreras de obstáculos y carreras submarinas en 1900, saltos de inmersión "en longitud" en 1908. En esta última prueba, los nadadores debían zambullirse en el agua, después permanecer inmóviles durante 60 segundos o hasta que tuvieran necesidad de sacar la cabeza del agua.
A partir de entonces la natación olímpica ha experimentado grandes progresos. En la actualidad las piscinas olímpicas miden 50 metros de largo y disponen de sistemas antiolas y de corrientes de agua para reducir los remolinos asi como de calefacción de agua. En la actualidad es uno de los deportes de mayor prestigio en los Juegos Olímpicos, muy alejado de las competiciones de los primeros años.
La natación ha estado presente en el programa de todas las ediciones olímpicas. Las primeras pruebas en general, sólo se desarrollaban utilizando los estilos de crol (libre) y braza. La modalidad de espalda apareció a partir de los Juegos de 1904. En los años 40, los nadadores de estilo braza descubrieron que podían aumentar considerablemente la velocidad si desplazaban los dos brazos al mismo tiempo por encima de la cabeza. Esta práctica se prohibió poco tiempo después, pero terminó por convertirse en el estilo mariposa, a día de hoy, el cuarto estilo presente en las competiciones.
La natación femenina se convirtió en una competición olímpica en 1912 y a partir de entonces ha figurado en el programa de los Juegos. Los programas para la natación masculina y femenina son prácticamente idénticos en cuanto al número de pruebas, con una pequeña excepción: en estilo libre la distancia máxima para mujeres es de 800 metros, mientras que para los hombres es de 1500 metros.


