Los Juegos de la 29ª Olimpiada 08 - 24 de agosto de 2008

Tradición de la tregua olímpica

La tregua (Ekecheiria en griego) fue instaurada 800 años antes de nuestra Era, proclamándose una tregua sagrada desde el inicio hasta el término de los Juegos Olímpicos, durante la cual atletas y espectadores de la Hélade y el Mediterráneo podían viajar a Olimpia con toda seguridad.

De acuerdo a la tradición, no se toleraban actos hostiles en la región ni la entrada de personas armadas y toda violación se consideraba un escarnio al Dios Zeus, a quien estaba consagrada la manifestación deportiva.

Los mensajeros iban de ciudad en ciudad anunciando las fechas de las competiciones. Pedían el cese de las guerras, antes, durante y tras los Juegos para permitir tanto a los atletas como a los espectadores viajar a Olimpia, y su regreso al origen con total seguridad. La existencia de ese clima de paz era considerada muy importante durante el periodo de competición.

Durante ese periodo se suspendían las guerras, se prohibía a los ejércitos entrar en Elis o amenazar los Juegos, y se prohibían las disputas legales o la ejecución de penas de muerte.

Una vez que la tregua sagrada había sido proclamada y la fecha de los Juegos anunciada, los atletas y sus entrenadores partían hacia Olimpia. El viaje podía ser largo y penoso. Los atletas llegaban a Elis, cerca de olimpia, y entrenaban en el gimnasio durante un mes. Allí se seleccionaban los que iban a tomar parte en los Juegos.

Teniendo en cuenta la realidad del mundo actual, el Comité Olímpico Internacional decidió revitalizar el significativo acuerdo para preservar el deporte en general y contribuir a la solución de los conflictos, tensiones y violencias que afectan a la humanidad.